EL PLACER DEL "OM" por Cochi González
Lo típico cuando se trata de imitar de alguien que practica yoga es ponerse en la postura de loto, o del sastre, con el dedo índice y pulgar unidos y emitir el sonido Om. Realmente el yoga es mucho más que eso, pero sin duda tanto la postura como el mantra es algo muy recomendable para todo ser viviente racional.
Con uno de los grupos de yoga con el que trabajo desde hace tres años durante dos horas y media a la semana hemos tenido recientemente nuestra primera meditación con el mantra Om. Antes lo habíamos pronunciado en pocas ocasiones, pero esta vez lo mantuvimos durante los cerca de quince minutos que duró la práctica de la meditación. Sin duda la experiencia ha resultado muy atractiva para todo el grupo.
El mantra Om, que se pronuncia realmente como “Aum”, tiene un gran poder para transmitir tranquilidad, serenidad y armonía interior. A los cinco minutos de vocalizarlo, escucharlo y sentirlo vibrando alrededor, nos envuelve y nos trasporta a un estado de felicidad y de placer únicos para cada persona y para cada momento. Hacerlo en grupo resulta especialmente enriquecedor. Por un lado nos envuelve el sonido que llega del exterior, las distintas voces a distintas alturas, con los diferentes tonos, con los diferentes ritmos, pero todas entonando la misma sílaba. Se crea un coro muy agradable para el oído, con una musicalidad que relaja profundamente. Por otro lado el Om vibra con mucha fuerza en el interior. Se siente venir desde el estómago, en la garganta, en el pecho y en la cabeza. Es un sonido que reverbera, que retumba muy suavemente en todo nuestro interior serenando el espíritu.
Dice la psicóloga y estudiosa de las técnicas de meditación y tantra orientales, Margo Anand, que según la tradición oriental el Om es la raíz de todo sonido, el auténtico zumbido del ser.
En nuestra práctica, una de las sensaciones que todo el grupo coincidió en catalogar como muy agradable fue la de sentir el Om propio cuando sincronizaba con otro Om. La sensación en ese momento es que todo vibra dentro y fuera, y la fuerza del Om se siente de dentro hacia fuera y de fuera hacia adentro, con si penetrara suavemente a través de todos los poros de la piel. Para aquellas personas que practican yoga o meditación y aún no han vivido esta experiencia se lo recomiendo fehacientemente.
El Om, con toda su fuerza, puede ser nuestro mejor aliado cuando estamos tristes, decaídas/as, o sentimos que un problema nos supera. Porque el Om nos ayuda a centrar la conciencia en nuestro interior.
El Om, con toda su fuerza, nos armoniza con el universo, con todo lo que nos rodea, porque según dicen los expertos en el tema, Om es el sonido que producen las partículas del universo en su vibración sutil pero constante. Hay quien llega más allá y dice que el Om nos une con lo divino, con la esencia de Dios que todos llevamos dentro. Lo que sí os puedo asegurar es que tanto para creyentes como para quienes no lo sean el Om supone una experiencia única que merece la pena vivir, y seguramente cada vez que lo pronunciemos esa experiencia será algo diferente a la anterior y a través de ella podemos ir descubriendo cosas nuevas.
Con uno de los grupos de yoga con el que trabajo desde hace tres años durante dos horas y media a la semana hemos tenido recientemente nuestra primera meditación con el mantra Om. Antes lo habíamos pronunciado en pocas ocasiones, pero esta vez lo mantuvimos durante los cerca de quince minutos que duró la práctica de la meditación. Sin duda la experiencia ha resultado muy atractiva para todo el grupo.
El mantra Om, que se pronuncia realmente como “Aum”, tiene un gran poder para transmitir tranquilidad, serenidad y armonía interior. A los cinco minutos de vocalizarlo, escucharlo y sentirlo vibrando alrededor, nos envuelve y nos trasporta a un estado de felicidad y de placer únicos para cada persona y para cada momento. Hacerlo en grupo resulta especialmente enriquecedor. Por un lado nos envuelve el sonido que llega del exterior, las distintas voces a distintas alturas, con los diferentes tonos, con los diferentes ritmos, pero todas entonando la misma sílaba. Se crea un coro muy agradable para el oído, con una musicalidad que relaja profundamente. Por otro lado el Om vibra con mucha fuerza en el interior. Se siente venir desde el estómago, en la garganta, en el pecho y en la cabeza. Es un sonido que reverbera, que retumba muy suavemente en todo nuestro interior serenando el espíritu.
Dice la psicóloga y estudiosa de las técnicas de meditación y tantra orientales, Margo Anand, que según la tradición oriental el Om es la raíz de todo sonido, el auténtico zumbido del ser.
En nuestra práctica, una de las sensaciones que todo el grupo coincidió en catalogar como muy agradable fue la de sentir el Om propio cuando sincronizaba con otro Om. La sensación en ese momento es que todo vibra dentro y fuera, y la fuerza del Om se siente de dentro hacia fuera y de fuera hacia adentro, con si penetrara suavemente a través de todos los poros de la piel. Para aquellas personas que practican yoga o meditación y aún no han vivido esta experiencia se lo recomiendo fehacientemente.
El Om, con toda su fuerza, puede ser nuestro mejor aliado cuando estamos tristes, decaídas/as, o sentimos que un problema nos supera. Porque el Om nos ayuda a centrar la conciencia en nuestro interior.
El Om, con toda su fuerza, nos armoniza con el universo, con todo lo que nos rodea, porque según dicen los expertos en el tema, Om es el sonido que producen las partículas del universo en su vibración sutil pero constante. Hay quien llega más allá y dice que el Om nos une con lo divino, con la esencia de Dios que todos llevamos dentro. Lo que sí os puedo asegurar es que tanto para creyentes como para quienes no lo sean el Om supone una experiencia única que merece la pena vivir, y seguramente cada vez que lo pronunciemos esa experiencia será algo diferente a la anterior y a través de ella podemos ir descubriendo cosas nuevas.