Opinión: ¿El secreto de la eterna juventud...? por Conchi González

Desde que le vi la primera vez en una clase de yoga me sorprendió su forma de moverse, su agilidad, su flexibilidad, la rectitud de su espalda, la exactitud de sus movimientos. Porque aunque era evidente que ya era un hombre de edad, Israel se mostraba como un joven atlético. "¡Qué increíble!", pensé, "¡con sus cincuentaitantos años que debe tener y lo bien que se mueve!".
En verdad cualquiera de treinta y cinco podía envidiar tanta soltura, ese cuerpo bien formado, con los músculos manteniendo perfectamente sus formas, esas piernas ágiles, ese rostro aún bastante terso para la edad y ese brillo especial que desprendía su mirada profunda. Después de aquella primera clase con él no me quedó más remedio que seguir observándole en sus ires y venires, e inevitablemente me convencí de que aquel hombre mantenía un espíritu mucho más joven de lo normal dentro de un cuerpo todavía esbelto a pesar de la edad.
Pero mi mayor sorpresa no había llegado aún, porque más tarde me enteré que Israel no tenía los cincuentaitantos que yo le había calculado sino setenta y cuatro años. ¡Podía ser mi abuelo y estaba más en forma que yo! Claro que a medida que fui conociendo otras gentes de práctica de yoga constante me di cuenta que lo de Israel no era una excepción, sino una norma.
Supe que doña Mary, la dueña del local donde hacíamos las prácticas en el centro de la Ciudad de Guatemala, tenía setenta y dos años aunque aparentaba sesenta; que Domingo –quien había practicado yoga desde su adolescencia- tenía setenta y cinco, aunque parecía tener cincuenta; que Beatriz –una de las últimas monitoras que tuve en ese centro- tenía cincuenta y dos en lugar de los cuarenta que yo le había echado,... en fin, una sorpresa tras otra que con el tiempo me han confirmado que obviamente el yoga rejuvenece.
Cierto es que a pesar de lo mucho que he leído sobre yoga nunca he encontrado nada que hablara especialmente sobre este asunto -lo que no significa que no se haya escrito o hablado en algún momento- pero si me atengo a lo que he observado creo que es algo que no puedo negar.
Y es que bien pensado es fácil de entender que así sea. Con el yoga (y quiero incluir aquí asanas, pranayama, relajación y yoga de la meditación) movemos los músculos y las articulaciones, masajeamos órganos, tranquilizamos la mente, nos deshacemos del estrés y de la ansiedad que tanto dañan nuestro organismo, aprendemos a respirar, a llevar el oxígeno hasta el último punto de los capilares sanguíneos y por tanto a todas y cada una de las zonas del cuerpo, equilibramos la energía, limpiamos todos los canales energéticos,... ¿Habrá algún tratamiento más completo?
Y además el yoga nos enseña a prestar más atención, a observarnos más y mejor, a ser más conscientes de nuestra realidad y de nuestras capacidades, a tomar una actitud más relajada ante la vida y además a ser más felices. No creo que haya quien niegue que la felicidad y la juventud van unidas de la mano.
Claro, no puede ser lo mismo empezar a practicar yoga a los veinte que comenzar a los cincuenta. Es fácil suponer que quien comience a los veinte lo tendrá mucho más fácil, porque el cuerpo aún está fuerte y la mente es más adaptable, más moldeable. Quien lo descubra a los cincuenta tendrá que ser consciente de que sus limitaciones físicas son algunas más, y que si quiere prosperar como individuo, en el plano del desarrollo personal, no le quedará más remedio que flexibilizar su mente, abrirla y romper con muchos de esos prejuicios, tabúes e ideas férreas que sin querer a menudo se acumulan con los años.
Sea como sea cualquier edad puede ser buena para empezar con una práctica que nos ayuda a evolucionar, a crecer, a ser más felices, y además a rejuvenecer. Quien sabe, tal vez los científicos busquen con ahínco el secreto de la eterna juventud y entendamos ahora que hace ya más de cinco mil años que está descubierto...En el Salón de Actos del Ayuntamiento de Alhendín se imparten clases de yoga todos los lunes y miércoles, a las 17:00. (Más información en el área de Cultura)