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“Detrás de cada desaparecido hay una situación de enorme sufrimiento familiar”

“Detrás de cada desaparecido hay una situación de enorme sufrimiento familiar”

El curso de verano de la Uned sobre personas desaparecidas concluye hoy con un altísimo nivel de ponentes y conclusiones 

 “Con el tiempo, las familias de las personas desaparecidas han de aprender a gestionar el dolor crónico”. La frase con todo su tremendo realismo encierra una verdad tan inmensa como la desolación de quienes no han vuelto a saber nada de un ser querido, mientras que el tiempo... los años pasan. Lo decía ayer la psicóloga y presidenta de Inter-Sos, Flor Bellver en el transcurso de la segunda jornada del curso de verano que celebra la Uned de Motril en relación a las personas desaparecidas. 

Esta asociación de familiares de personas desaparecidas sin causa aparente ha contribuido decisivamente, en los últimos años, al cambio de percepción social, jurídico y policial del fenómeno de las desapariciones. Y lo ha conseguido a través del dolor de las familias que decidieron unirse para actuar, trabajar y ayudar a quienes puedan encontrarse en esa situación, a la vez que tocar todos los resortes posibles para transformar la respuesta del conjunto de la sociedad ante la tragedia de una desaparición inexplicable... “no olvidemos que detrás de cada desaparecido hay una familia en situación de sufrimiento”, explicaba Bellver.

Durante la ponencia de la presidenta de Inter-Sos se expuso pormenorizadamente las líneas de actuación de esta asociación que hoy sostienen 70 familias de todo el estado, implicadas al máximo y que a pesar de sus escasos medios económicos ha conseguido no pocos logros a través de tres líneas de actuación: la difusión, la atención a las familias y el asesoramiento legal, psicológico, patrimonial, etc... “es importante subrayar -decía la psicóloga- que el familiar se encuentra en una situación de máxima vulnerabilidad”. En ese sentido, la ponente volvió a apelar a la función social de los medios de comunicación en lo que se refiere al papel de estos, fundamentalmente en casos de enorme resonancia pública, para que no se puede banalizar el tratamiento informativo del dolor, un tratamiento que con frecuencia no es el adecuado.

La jornada de ayer contó, además, con la destacada intervención de José Antonio Lorente Acosta, catedrático de Medicina Legal y Forense, director del Centro de Genómica y Oncología de la Universidad de Granada, quien calificó de “pandemia internacional” la desaparición y posterior tráfico de seres humanos. El dato es escalofriante en el caso de los menores; un total de 1.200.000 niños desparecen cada año en el mundo para ser víctimas de tráfico con destino a adopciones ilegales, delincuencia, explotación sexual, “niños soldados” y trabajos forzados. A medida que se reduce la edad del menor “crece la dificultad para una identificación adecuada además de la imposibilidad de conocer su origen”, señalaba Lorente. En este sentido,el catedrático de Medicina Legal aseguró que la ciencia, la genética forense y la propia medicina legal están ofreciendo resultados espectaculares, entorpeciendo el trabajo de los criminales “al tiempo que se están sentando las bases de futuras estrategias”. 


Cifras abrumadoras

A lo largo de la jornada matinal, la Fiscal Jefe de la Fiscalía Provincial de Granada, Ana Tárrega Ruiz expresó su preocupación por las “cifras abrumadoras” sobre la desaparición de menores en España durante 2013. En total se presentaron 12.246 denuncias, de las que finalmente quedaron activas 563, es decir, la misma cantidad de menores “que no se sabe donde están”; abogando por la realidad de una respuesta policial inminente.

La sesión de tarde la cerraría el profesor titular de Derecho Penal de la Universidad de Granada, criminólogo y profesor-tutor de la Uned de Motril, Carlos Aránguez Sánchez, quien en una interesantísima ponencia realizó un análisis criminológico en el estudio de las personas desaparecidas. Aránguez, que se refirió al caso de la joven motrileña Maria Teresa Fernández, desaparecida hace catorce años, dio de lleno en una preocupación latente en el conjunto de la sociedad: la desaparición de niños. En este sentido, el ponente se refirió incluso a los consejos que él mismo ha transmitido a los escolares para que estos puedan reaccionar si alguna vez se viesen inmersos en una situación traumática en la que un tercero intentase sustraerlos en algún lugar público, aprovechando un despiste: “a los niños hay que decirles que los primeros minutos (en el área de depredación) es fundamental que es esencial oponer la máxima resistencia en ese tiempo (de expolio): morder, chillar, patalear... que griten incluso diciendo que quien intenta llevárselos no es su padre y que les está haciendo daño, para que cualquier espectador no malinterprete la situación como una rabieta del menor”, relataba el catedrático de Derecho Penal. La resistencia tenaz es extensiva a personas de todas las edades y situaciones. 

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