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Seminario de los Ángeles Hornachuelos por el grupo Masip

 Podemos empezar la crónica de esta investigación igual que cualquier otro grupo contando la increíble historia de este tremendo enclave, pero eso ya está en cualquier pagina web, nosotros vamos a contar la increíble experiencia vivida durante esta visita del grupo Masip a un seminario que fue creciendo a partir de una pequeña ermita y varias reformas.

El viaje desde Motril supone madrugar ya que no sabemos cuánto tiempo tardaremos en encontrar el camino y por mucho que buscábamos por donde teníamos que comenzar la ruta de senderismo para llegar, ni tan siquiera los locales sabían guiarnos con exactitud.

Teníamos que recorrer aproximadamente 6km de un pequeño sendero que parte desde el embarcadero pasando por detrás de una torre de alta tensión, al  comienzo es medianamente llano, pero eso si con cuidado estas a un resbalón de caer por un barranco hasta el agua o las zarzas que nos acompañan todo el camino, es un grato camino durante casi 4km contemplando la naturaleza casi en estado puro, no se ve todavía el seminario, por lo que empiezas a pensar donde se fueron los monjes a rezar, un poco mas de esfuerzo y ya divisas en medio de la montaña el gran bloque de acero y hormigón del Seminario, rompe el paisaje de montaña pero le hace especialmente interesante, ya que es la única edificación del entorno.


Hacemos una parada para beber en la fuente de los tres caños, y un reposo para las piernas antes de empezar la subida de un sendero que ya empieza a exigir un esfuerzo mucho más alto y a muchos que no tienen más que el interés de comentar que llegaron desisten ante el pensamiento del regreso.

Casi haces el mismo tiempo en subir este trecho pequeño que el resto del camino, y a 300metros del Seminario nos encontramos la cruz del Ecijano, echa de granito que resalta del paisaje.

Ya divisamos cerca la espectacular fachada del seminario, con dos entradas, una que está cerrada, la principal, y otra que da directamente a los patios que es la que nos encontramos abierta.

Las sensaciones comienzan a brotar, el equipo humano esta poniéndose nervioso ante la inmensidad del edificio, nuestra primera pregunta ¿Cómo podemos controlar todo esto para que no afecte a la investigación? ¿Tendremos suficiente tiempo para poder profundizar en los rincones de este monstruo de acero?

Las primeras tomas fotográficas y de video las realizamos durante las primeras horas de la tarde, recorrimos prácticamente todos los edificios planta por planta y nos da la impresión aun sabiendo que estamos solos, alguien nos acompaña, y nos confunde jugando con nuestra orientación ya que aunque pasábamos varias veces por el mismo lugar siempre aparecíamos por sitios distintos.


Dividimos el equipo de investigación en dos grupos, Merche y Carlos investigaron un ala del seminario, y Paco y José el lado contrario. Después de un rato paseando y revisando las habitaciones oímos desde el patio un grito de Carlos pidiendo que nos asomásemos para ver en qué situación estábamos, ya que escucharon pasos, se activo el detector de campos electromagnéticos y un silbido junto a ellos, pero no pudieron ver nada, a lo que pensaron que estábamos demasiado cerca y que podíamos ser nosotros, algo totalmente imposible ya que estábamos 7 plantas más arriba de donde se encontraban ellos.

Ya empieza a caer la noche hacemos un receso para descansar y preparar el equipo y empezar la investigación en uno de los lugares más antiguos del complejo, la ermita, y poco antes de empezar a realizar preguntas un grito nos alerta de su presencia, un grupo de jóvenes investigadores que quisieron acompañarnos esta noche para ver nuestro trabajo, que gracias a ellos podemos decir fue mucho más completo, se conocían el Seminario centímetro a centímetro y no tenían ningún reparo de dormitar en el seminario las noches que fuesen necesarias, ya que ellos disfrutaban casi todos los fines de semana de una visita.

Nos enfocaron el trabajo de manera distinta a la que en un principio teníamos pensado, ya que nos indicaron que uno de  los sitios donde más ruidos y voces se oían era las cocinas, en lugar de la ermita, y nos dispusimos a cambiar la ubicación de la investigación. En pocos minutos empezaron los primeros nervios entre nosotros ya que suspiraron en oído de Merche de manera que todos los presentes pudimos escucharlo. Nos invadió un estado de ansiedad ya que no pareció precisamente amistoso el suspiro que la entidad nos hizo escuchar.

Cambiamos de sitio, y nos dirigimos a donde anteriormente Carlos y Merche escucharon el silbido y los pasos, realizamos unas preguntas y creemos que el espectro de un monje contento merodeaba el lugar ya que se repitió el suceso, pero eso si ahora con muchos más testigos, quedaron grabados en nuestras grabadoras y cámara de video. Más adelante revisando los resultados sacamos algunas tan claras como”MATALA” o ante la pregunta de nuestro compañero Paco en la cocina ¿Qué cocinabais aquí? Una respuesta “UN PASTEL” y otras tantas que poco a poco iremos poniendo en el banco de psicofonías que vamos a colgar en nuestro blog.


El transcurso de la noche nos llevaba de un lugar para otro del complejo, escuchando ruidos extraños, golpes ventanas que se cierran inesperadamente.

Tuvimos la suerte de tener una noche tranquila de vientos y lluvia, lo que nos hacía pensar que jugaban con nosotros.

Dimos por terminada la investigación y decidimos dormir un rato el sitio elegido fue junto a la ermita donde se respiraba un ambiente de paz y tranquilidad que no teníamos en ninguna otra estancia del Seminario.

El amanecer llego pronto y aprovechamos las primeras horas de la mañana para visitar las cuevas que se encuentran justamente debajo del Seminario y entre ellas la cueva de “LA PENITENTE” donde una mujer quiso pagar sus malas acciones haciendo como penitencia vivir sin ningún tipo de comodidad y viendo el espacio tan reducido de la cueva y la frialdad de las paredes el viento sopla entre sus grietas y hay gente que dice verla salir de la cueva. Murió tras 10 años de penitencia en la cueva.

Otros muchos fenómenos dicen verse en este enclave, pero nosotros solo podemos contar lo que nosotros vivimos, grabamos e intuimos, murieron monjes tirándose al vacio tras un incendio, y otros casos trágicos, pero nada de esto quiso mostrarse ante nuestros equipos, pero desde luego las sensaciones del lugar no tienen confusión, se percibe la desgracia, la tragedia, el sentir presencias cerca nuestra mientras indagamos en los rincones de esta maravilla abandonada en la sierra de Hornachuelos.

El regreso al Seminario de los Ángeles en Hornachuelos es un hecho, ya que todos los componentes del equipo salimos con grandes dudas sobre el misterio que encierra.

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