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LA ADMI ELEVA A PLENO UNA PROPOSICIÓN EN LA QUE SE CONDENA "EL GOLPE DE ESTADO DEL 18 DE JULIO DE 1936 Y HOMENAJE A LAS INSTITUCIONES REPUBLICANAS"

La proposición que elvará a pleno la ADMI dice de manera textual "La voluntad de consenso y de concordia han presidido siempre las decisiones que, con relación con la terrible y dolorosa guerra fratricida de 1936 y de la época posterior, han ido adoptando los sucesivos y diferentes gobiernos nacionales. Cualquier propuesta relativa a este período histórico debe plantearse con la misma voluntad con la que hace más de un cuarto de siglo todos los españoles -víctimas de un bando o de otro o de ninguno- decidimos integrarnos en el marco de la Constitución y dentro de la Democracia.

Las disposiciones adoptadas desde la recuperación de las libertades en nuestro país (desde aquella primera Ley de Amnistía de octubre de 1977 hasta el acuerdo unánime de la Comisión Constitucional del Congreso el 20 de noviembre de 2002) han estado marcadas por ese espíritu de concordia y de reconciliación que inspiró toda la transición política. Precisamente, ese acuerdo antes citado de la Comisión Constitucional del Congreso, adoptado hace menos de cuatro años, pretendió sacar de una vez por todas del debate político (en el sentido de confrontación política) la guerra civil y sus secuelas y dejar para el estudio académico cuestiones que, sin duda, forman parte de nuestra Historia. Cuatro años después, comprobamos, sin embargo, que alguno no lo entendió así.

Desde la sede federal de Izquierda Unida y a través de sus representantes en todos los ayuntamientos de España, se vuelve a hablar ahora de nuevo de ‘represión’ y de ‘víctimas’, de ‘humillación’ y de ‘exilio’, de ‘republicanos’ y de ‘golpistas’ en lo que constituye, desde nuestro punto de vista, un ataque frontal al pacto constitucional y al consenso de la transición, así como un claro incumplimiento del acuerdo de 2002. Se trata de unas propuestas sesgadas que tratan de segar una tierra que no debiera tocarse. Queremos insistir en que los términos en que está planteada esta moción nada tienen que ver con el espíritu y la letra de esos acuerdos unánimes antes mencionados. Y lo que es más grave proviniendo de una formación política: está alejada de la realidad, de la necesidad de la Democracia española y del sentir general de los ciudadanos. Plantear de nuevo una revisión histórica desde estos planteamientos supone trasladar al presente viejas divisiones que la sociedad motrileña ni quiere ni admite hoy en día.

El pacto constitucional significó un pacto de reconciliación y fue un acuerdo de convivencia y libertad que, lejos de dar la espalda a la Historia, quiso aprender de los errores del pasado para no volver a repertirlos. Con la excusa de la mal llamada ‘memoria histórica’, se pretende revisar nuestra historia, construir una nueva verdad oficial y decretar desde los poderes públicos la historia oficial de España en vez de dejarla para los historiadores, en un intento por parte de algunos de construir, como en el franquismo, una nueva verdad histórica. Conviene recordar que la tan usada y recurrente memoria histórica no es otra cosa que la utilización -si no la manipulación- de la historia con fines partidistas y como arma arrojadiza al adversario político, lo que constituye un gravísimo error. El problema reside una vez más en que la recuperación de la memoria histórica consista no en conocer con objetividad el pasado, sino en resucitar a uno de los bandos, el vencido en la Guerra Civil, presentado como protagonista de una titánica lucha frente al fascismo totalitario en pro de la democracia, de los derechos humanos y de un sistema político, social y económico justo y benéfico, idealizando así unas actuaciones que poco tuvieron de idílicas.

Además, en España, el bando vencedor de la Guerra Civil ha desaparecido. Ninguna formación política con representación reivindica hoy la dictadura como régimen político ni justifica cualquiera de los crímenes cometidos durante la Guerra Civil o la posterior represión. Los partidos políticos que fueron responsables directos del alzamiento de 1936 o han desaparecido o apenas pasan de ser formaciones puramente testimoniales. Todos los partidos representados en esta Corporación se desarrollaron tras la instauración de la democracia con el compromiso claro de defender el marco de convivencia de nuestra Constitución. La pretensión de que alguna formación política o algún ciudadano tenga que pedir perdón por los crímenes cometidos en la retaguardia en la Guerra Civil y por la represión franquista no tiene ningún fundamento. Como tampoco lo tendría que alguien exigiera 2.000 disculpas por las ejecuciones sumarísimas de civiles del bando nacional en Paracuellos del Jarama o en otros lugares.

Únicamente apuntar como dato paradójico que la solicitud que se nos presenta a debate para la instauración de un día de Homenaje a las Instituciones Republicanas y Democráticas  proviene de una coalición que integra en sus filas al Partido Comunista, principal referente del Frente Popular que tanto contribuyó al fracaso de la II República. Se nos habla de antifranquismo y nadie discute que el Partido Comunista al que IU acoge en sus filas fue antifranquista, pero –y sólo se apunta como una simple cuestión dialéctica- ¿está tan claro que luchara en todo momento por la Democracia?

Desde la Agrupación Democrática Motrileña Independiente, reivindicamos el espíritu de la Transición y pedimos a todos los grupos políticos que rechacen cualquier forma de extremismo, también el que representa esta moción, porque, de no ser así, no habremos aprendido las lecciones de la Historia y estaremos condenados a repetirla. Por todo lo anteriormente expuesto, el Grupo Municipal de la Agrupación Democrática Motrileña Independiente (ADMI) propone como moción transaccional al texto de Izquierda Unida el siguiente,

ACUERDO

 Los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento de Motril instan al Gobierno de la Nación a culminar a la mayor brevedad y con el acuerdo unánime de todas las fuerzas políticas la denominada Ley de la Memoria Histórica -actualmente en proceso de elaboración-, y que habrá de suponer forzosamente recordar, con todos sus defectos y virtudes, el legado histórico de la II República y la época histórica posterior, todo lo cual culminó en los principios políticos y sociales que se han hecho realidad en nuestro actual Estado social y democrático de Derecho, que, como tal, es fruto de toda nuestra Historia".

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