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Los agricultores de la costa de Granada destruiran 8 millones de kilos de pepino

Los agricultores de la costa de Granada destruiran 8 millones de kilos de pepino

"Cuestas menos que un pepino" puede ser una expresión que roce el insulto para quien vaya dirigida. Como es una ofensa la que se les están infringiendo desde hace años a los agricultores de la comarca de la costa a los productos que con mucho sacrificio cultivan. Hace unos días por un kilo de pepinos les daban en las corridas de Castell de Ferro 3 céntimos de euro. En el mercado ese mismo kilo costaba más del 1 euro. También es verdad que el coste de la manipulación, el envasado y su comercialización supone un coste añadido que hay que sumarle antes de exponerlo en los supermercados para su venta. Pero a pesar de ello el encarecimiento del precio de origen respecto al precio final roza lo exponencial.

 

Hace unos días gran parte de los productores de pepino holandés desenterraron el hacha de guerra. "Estamos hartos, hasta el mismo copete", "ya no podemos resistir más, porque el coste es superior a los beneficios que percibimos", "somos los que tiramos de la economía de la costa de Granada en la época de crisis y no nos hacen caso". Estás y algunas otras expresiones se dejaban oir  en la playa de Carchuna después de que la Asociación de Agricultores Los Llanos -Carchuna convocara al gremio en una improvisada asamblea para  buscar una solución al exceso de producción de pepino. La alternativa era unánime . Hay que tirarlos, cuanto más, mejor. De esta manera el precio podría subir.

 

El portavoz de la asociación convocante Arsenio Frías tenía la esperanza de que se podría volcar sobre la arena de la playa motrileña "un millón de kilos por día" y de que el sector comercializador, los políticos, las administraciones competentes y el gobierno de la nación tomaran conciencia del problema y adoptaran las medidas adecuadas. Los acuerdos con los terceros países de la UE en materia agrícola, principalmente Marruecos, la bonanza climatológica, la competitividad desatada en el Magreb y en cierta forma la falta de unión del sector, han propiciado la actual situación. 

 

ECOHAL, entidad que aglutina a las alhóndigas de Granada y Almería y la Cooperativa La Palma están en la misma línea reivindicativa que los agricultores, no quitan una sóla coma ni un punto en sus peticiones, pero existe un pequeño grán detalle, "hay que sentarse para coordinar, controlar y decir que cantidades son las que se permitirían comercializar". Por lo pronto Almería va a su bola y en el litoral granadino se cuantifica un número determinado de agricultores que siguen llevando sus pepinos a las corridas y a la cooperativa motrileña para su comercialización.

 

El Ayuntamiento de Motril como institución más cercana con su alcalde a la cabeza, Carlos Rojas, no ha vacilado en mostrar su apoyo incondicional,. Primero se hará cargo del transporte de las toneladas de pepino que se concentren al final de semana y después de la limpiza de la playa. De forma paralela convocarán un pleno municipal y otro de la Mancomunidad de Municipios de la Costa de Granada para aprobar una moción por la que se solicitará a la Unión Europea que se proteja la producción hortofrutícola frente a los terceros países, con calendarios de entrada que no perjudiquen a la producción granadina, no ampliando los cupos máximos establecidos y reformando el sistema vigente de precios de entrada y haciendo efectivo un control férreo en las aduanas que garanticen el cumplimiento de los acuerdos comerciales.

 

En la moción también se concreta que se debe pedir al gobierno europeo la defensa de nuestros productos ante el nuevo acuerdo de Asociación que se va a firmar con Marruecos, además de que se exija la declaración como sector estratégico de las frutas y hortalizas de Granada y Almería, considerándose productos sensibles el pepino, tomate cereza, pimiento, judía verde, melón y sandía, entre otros.

 

Además se solicita que no se haga más concesiones a terceros países sin que se lleve a cabo un estudio real sobre el impacto que causan  en el sector agrícola andaluz. Igualmente se insta  con esta propusta que se pongan en marcha las medidas de trazabilidad necesarias, que haya reciprocidad a cuanto condiciones de producción de los terceros países en relación al uso de productos fitosanitarios, y que se concrete una política agrícola común más allá de 2013.

 

Carlos Rojas, como primer edil y presidente de la Mancomunidad, entiende que el campo es un sector fundamental "que no puede permitirse estar en esta situación con competencias llegadas de fuera y sin las tan necesarias ayudas de las administraciones" y añade que desde el cosistorio se continuará con la política de ayuda a través de arreglos de caminos rurales y de cuantas cosas estén dentro de sus posibilidades.

 

COAG Granada también se ha sumado al caballo de batalla de los agricultores motrileños. Su secretario Miguel Monferrer ha adelantado que en función del precio que el pepino adopte después de ésta destrucción de producto, se tomarán o no, nuevas medidas. Caso de que el incremento de precio no sea el esperado, se volverá a arrojar el 30 por ciento de la producción.

 

Monferrer ha informado de que Almería también se destruiría la misma proporción de producto, teniendo en cuenta que  las provincias de Granada y Almería aportan el 70 por ciento del pepino que se consume en la Unión Europea.

 

Sólo en la provincia de Granada hay 2.100 hectáreas de cultivo de pepino. Lo que equivale a una recogida de 203.000 toneladas con un valor apróximado de 100 millones de euros.

 

COAG Granada propone la creación de un gabinete de crisis en el que se establezcan unos cupos para que se mantengan unos precios mínimos y en caso de exceso de producción que se destruya el 30 por ciento.

 

Según el colectivo de agricultores, productores de pepino, están recibiendo el respaldo de los partidos políticos del municipio, de la ELA de Carchuna - Calahonda, organizaciones agrarias y de manera especial del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Motril que desde el primer momento estuvo presente en la destrucción del primer pepino que se tiró a la playa de Carchuna, en las personas de su alcalde Carlos Rojasy el delegado de agricultura Francisco Villoslada, así como el titular del area de Medio Ambiente Antonio Escámez que anunció que los apróximadamente 8 millones de kilos de pepinos que se depositen en la arena de la playa, serán trasladados hasta la Planta de Residuos Vegetales para su conversión en abono.

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