Blogia
Motril@Digital

Gregorio Ruiz Chamorro, una vida bien empleada por F. Javier Alvarez de Cienfuegos Coiduras

Gregorio Ruiz Chamorro, una vida bien empleada por F. Javier Alvarez de Cienfuegos Coiduras

Foto José Antonio Maldonado (Fotocolor Maldonado)

Quería haberte llamado, un día de éstos, para que me hubieses contado cosas de la Asociación para Fomento de la Cultura de Motril.

Nadie mejor que tú para documentarme de las muchas cosas sobre las que tenía pensado escribir.

Pero, nada. Antes de que la triste noticia apareciera en la prensa, mi madre, compungida, me comunicó tu muerte; cuando más ajeno podía estar a que esto sucediera. Eso es lo que siempre pasa con la muerte.

Tú, que viniste desde tierras accitanas, pudiste llevar una vida plácida y acomodada en esta tierra de vega, almendros y ron; de sobra te lo hubiera permitido el empleo de Banesto que te trajo aquí y tu condición de emprendedor.

Sin embargo, tomaste la decisión de comprometerte con este Motril de nuestros amores. Y lo hiciste donde, entonces e incluso también ahora, la llaga estaba más viva, porque todos los que nos han escrito del Motril de los años 50 y 60 coinciden en enviarnos la imagen de una ciudad sumida en una profunda atonía: terreno yermo, páramo cultural. “Cultura”, entonces, eran marjales y muera la inteligencia. Eso era lo que había.

Por eso fue más que memorable el día, concretamente un 25 de diciembre (año de 1966), en que te reuniste con un grupo de amigos en la Sala de Juntas del Instituto “de arriba” y dísteis vida jurídica a una institución llamada, desde entonces, “ASOCIACIÓN PARA FOMENTO DE LA CULTURA DE MOTRIL”. Acordásteis, bajo esa denominación, “fundar una Asociación para promover la formación humana, cultural y técnica en la Costa del Sol granadina, partido judicial de Motril, incluido todo su ámbito territorial en la provincia de Granada”. Ese papel (Acta constitutiva), que ahora tengo a la vista, estaba firmado por D. Julio Rodríguez Martínez, Catedrático de Universidad y Decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra; D. Juan de Dios Fernández Molina, profesor numerario y Director del Instituto Técnico de Enseñanza Media de Motril; D. Francisco Javier Álvarez de Cienfuegos López, Doctor en Medicina; D. Sebastián Morales Jiménez, profesor numerario y Secretario del Instituto Técnico de Enseñanza Media de Motril; D. Antonio Moreno Barranco, gerente del periódico “El Faro”, decano de la prensa granadina; D. Gregorio Ruiz Chamorro, empleado de Banca; D. José Carrasco Bengoa, comerciante; y D. Francisco Fermín Jiménez García, Licenciado en Derecho y empleado del Instituto Técnico de Enseñanza Media de Motril.

A partir de ese momento, estoy por decir que no tuviste muchos momentos de sosiego y ocio; era imposible.

Como tiene tan bien escrito J. Felipe Soto en sus “Croniquillas”, “La Asociación –aconfesional y apolítica- abierta a todos los credos y a todos los matices ideológicos, se fundó y sobrevivió siempre con una sola idea, común denominador de todos sus componentes: La promoción cultural de la ciudad”.

Tú y tus compañeros de alegrías y fatigas en la insólita y ardua empresa que acometisteis en aquéllos años, quizá sin ser enteramente conscientes de lo que estábais comenzando ni de lo que teníais entre manos, tuvisteis el acierto decisivo de dejar a un lado lo que podía separaros y de abrazaros al ideal común que os unía, respetando, comprendiendo, transigiendo. A eso se le llama tolerancia: y a mi modo de entender, ese es el principal valor que encarna la Asociación para Fomento de la Cultura de Motril.

Gregorio, tú y tus compañeros procedíais de sitios distintos; y no sólo porque, ni mucho menos, erais todos de Motril - que también-, sino, sobre todo, porque vuestras ideas eran heterogéneas. Pero el sentimiento por este pueblo os unió hasta tal punto que todos vosotros, por encima de las procedencias y preferencias ideológicas de cada uno, fuisteis capaces de remar juntos. Y ahí, me atrevería a decir, estuvo la clave de vuestro éxito. Fue el triunfo de la generosidad, del trabajo abnegado por un ideal común, de la solidaridad y de la tolerancia. La Asociación para Fomento de la Cultura de Motril no representó una tendencia política, ni religiosa, ni social, sino un ideal de ética ciudadana, algo tan olvidado hoy.

Y tú, Gregorio, fuiste consustancial con todo eso; tú, siempre en esa movida, tuviste bastante culpa en el nacimiento de nuevos tiempos que, como dice precisa y certeramente Jesús Cabezas, “fueron unos años de un desbordado dinamismo social y de unas ilusiones, un optimismo y un entusiasmo colectivo realmente impresionantes”.

Luego, vinieron los magníficos logros materiales de la Asociación; lo nunca visto: el Instituto Julio Rodríguez, los Colegios Menores, la Universidad a Distancia en Motril, la cabecera y edición de “El Faro”, el Instituto de Biología Marina, la “Semana de Cine Médico de Motril”, los Jueves Culturales en el Salón de Actos de la Biblioteca de Motril, etc. Pero todo esto merece un capítulo aparte.

Así te recuerdo yo, Gregorio, que pertenezco a la generación de tus hijos. Vital y emprendedor. Entusiasta en tus retos. Imprescindible para tus compañeros. Una vida, en suma, bien empleada. 

F. Javier Alvarez de Cienfuegos Coiduras.
Profesor Titular de la Universidad Autónoma de Madrid- Área de Derecho Romano

0 comentarios