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CARTA ABIERTA A LA ALCALDESA DE ALMUÑÉCAR, DE UN JOVEN EN PARO

Hace ya cuatro años, con motivo de la campaña electoral, usted se comprometió con mi familia a ayudarnos para conseguir un puesto de trabajo. Eso sí, a cambio nos pidió el voto.

Creyendo en su palabra,  le dimos nuestra confianza, convencidos de que usted cumpliría su compromiso.

Durante todo este tiempo he intentado en numerosas ocasiones hablar con usted para solicitarle ayuda. La situación en mi casa es desesperada. Mis padres y mis dos hermanos vivimos con unos ingresos mensuales de 365 euros correspondientes a la pensión de mi padre. En la casa todos somos parados de larga duración. Mis dos hermanos   llevan sin trabajar más de cuatro años y yo solo he cotizado ocho días en todo este periodo de tiempo.

Para subsistir tenemos que acudir a la ayuda de Cáritas, siempre insuficiente, y a los Servicios Sociales, que contribuyen  a cubrirnos los gastos de luz y alimentos. Mi padre, desesperado ante la situación de la familia, ha tenido que recurrir a “pedir” para que podamos comer.

Tras reiteradas visitas al Ayuntamiento,  me encontré siempre la misma respuesta de su hermana-secretaria,  diciéndome que usted estaba ocupada y no me podía recibir. Por fin, hace algunas semanas tuve la gran suerte de ser recibido por usted. Entré en su despacho lleno de ilusión pensando que por fin, alguno de mi familia podríamos alcanzar el prometido puesto de trabajo y respirar un poco con unos ingresos fijos a fin de mes.

Nuevamente usted se comprometió conmigo a darme un puesto de trabajo, anotando el nombre mío y el de mi hermano  para que entráramos a trabajar con la subvención otorgada por la Junta de Andalucía.

Lleno de esperanza conté los días que faltaban para entrar a trabajar y, cuál fue mi sorpresa cuando nuevamente, mi  hermano y yo nos quedamos fuera de los seleccionados para entrar a trabajar.

Angustiado por la dramática situación que vivimos en mi casa, desesperado ante la imposibilidad de encontrar un trabajo, desengañado ante el reiterado incumplimiento de la promesa que usted hizo a mi familia hace tres años y medio, yo me pregunto y le pregunto, ¿qué haría usted si tuviera que sacar adelante a su familia con 365 euros al mes y le hubiesen engañado?

Jugar con  las necesidades y el hambre ajena, no solamente es inmoral, sino también peligroso.

Le saluda atentamente.

José Antonio López Rodríguez

De profesión parado

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