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COAG anuncia la intensificación de las movilizaciones y una gran manifestación a final de año para exigir al gobierno un gasóleo agrícola profesional

COAG anuncia la intensificación de las movilizaciones y una gran manifestación a final de año para exigir al gobierno un gasóleo agrícola profesional La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, COAG, quiere advertir que el sector agrario corre un serio “peligro de extinción” si no se toman medidas urgentes, que han de empezar con la puesta en marcha de un Gasóleo Profesional para que nuestros agricultores y ganaderos continúen produciendo alimentos sanos y de calidad y se mantengan en las desfavorecidas zonas rurales para evitar que éstas se degraden.

El litro de gasóleo agrícola ha escalado hasta los 0,66 Euros por litro, frente a los 0,46 Euros/ litro del pasado año; los precios percibidos por el productor están estancados: un 0,9% en 2004, muy por debajo de la inflación media; los costes de producción se han incrementado en un 8% en el último ejercicio y el número de activos agrarios se desploma mes a mes, 25.000 trabajadores menos en el 2004.

COAG anuncia que intensificará las acciones de protesta que ya se suceden en distintos puntos de España con nuevas movilizaciones en Aragón, 28 de septiembre, y en Euskadi, Canarias y Murcia en los días sucesivos; estas acciones culminarán con una gran manifestación del sector para antes de finalizar el año para exigirle al Gobierno que libere al gasóleo profesional agrícola del impuesto de hidrocarburos y que se le aplique un tipo reducido de IVA; es necesario mantener en marcha la maquinaria que produce alimentos.

El secretario de organización de COAG Andalucía, Eduardo López ha reiterado que “el abaratamiento de este gasóleo agrícola beneficiaría a toda la sociedad” que debe concienciarse, añadió, de que “nuestro colectivo habita zonas mal comunicadas y con un grave déficit de servicios sociales; el aumento de los costes y la caída de los precios en origen provoca el abandono de la producción de alimentos y de la vigilancia de extensas zonas rurales. El agricultor y el ganadero comienzan a ser dos “especies en peligro de extinción” y la sociedad debe concienciarse de la amenaza que esto supone”

El próximo viernes, 23 de septiembre, COAG se reunirá con la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, a la que se le trasladará la honda preocupación que deprime al sector productor de alimentos, que está soportando niveles de endeudamiento preocupantes y cuyas perspectivas climatológicas y de mercado empujan al abandono definitivo.

DATOS DE ANDALUCÍA

En un informe elaborado por COAG Andalucía, se destaca que el sector agrario andaluz soporta un coste adicional de 87 millones de euros más cada año por el aumento del precio del gasóleo sin contar plásticos y fertilizantes. Sirva como referencia que si un tractor consume en un jornada laboral de ocho horas una media de 32 litros de combustible, el coste que le supone al agricultor es 8,34 euros más caro que hace medio año. Asimismo, en el informe se destaca la existencia de un margen jurídico suficiente para permitir al Gobierno adoptar medidas fiscales que garanticen un gasóleo profesional como ocurre en otros países del marco comunitario y en otros sectores de producción.

El precio del gasóleo agrícola sigue en aumento desde 1999 y ello ha provocado un incremento del 90% de su precio desde entonces. Si se analiza la evolución del precio del gasóleo agrícola desde agosto de 1999, en el que se pagaba como media 0,33 euros, hasta agosto de este año, en el que se ha pagado a 0,628 euros por litro, como media, se constata que en este periodo se ha producido un incremento del 90%, muy superior a lo que hubiera sido una subida razonable por aplicación del IPC. Pero lo más grave es que el proceso de incremento del precio no se ha detenido y es que desde enero de este año al día de hoy el litro de gasóleo agrícola ha subido ya un 52%.

Para COAG Andalucía, esta situación está afectando muy seriamente a la rentabilidad de las explotaciones agrarias, especialmente a las de carácter familiar más sensibles a un incremento de los costes de producción por su reducidos márgenes de rentabilidad, al ser un sector que no tiene posibilidad de repercutir este incremento de costes en el precio de sus productos por estar en la mayoría de los casos intervenidos o fijarse en mercados internacionales. La situación es grave si tenemos en cuenta que la subida del crudo arrastra la de otros imputs como los fertilizantes o plásticos, que hacen insostenible la situación.

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