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¿Hacia donde camina el arte flamenco? por Fernando Barros Lirola

¿Hacia donde camina el arte flamenco? por Fernando Barros Lirola

No es necesario justificar a estas alturas la importancia del flamenco en el devenir de la cultura andaluza pues es evidente y notorio que está  presente en los entresijos de múltiples actividades y manifestaciones del pueblo andaluz. El flamenco pertenece, por derecho, a la cultura y a la memoria de Andalucía. Es un arte ya universal que ha contribuido no sólo a dibujar un paisaje sonoro y sentimental a lo largo del tiempo sino que también ha conformado los elementos característicos de la cultura popular andaluza. 

El Estatuto de Andalucía considera que el flamenco es uno de los mayores exponentes de la identidad cultural andaluza y lo define como “elemento singular del patrimonio cultural andaluz”, y otorga a la Junta de Andalucía la competencia exclusiva en materia de conocimiento, conservación, investigación, formación, promoción y difusión del flamenco. 

La declaración del flamenco como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, por parte de UNESCO nos sitúa  en el punto de partida, para una profunda exigencia de conservación, desde distintos ángulos, introduciéndolo en el sistema educativo, con la máxima exigencia académica, y en todos los ámbitos culturales, siendo un ejemplo de interculturalidad. 

TRATAMIENTO DEL FLAMENCO EN LA EDUCACIÓN 

¿Como acercar el flamenco a las aulas? ¿Cómo conseguir hacerlo atractivo para los alumnos? He aquí una cuestión esencial para que este arte musical perviva en plenitud y sea un buen medio pedagógico para contribuir en los fines propios  de la formación educativa. Mediante el estudio del flamenco se debe potenciar la creatividad, la imaginación,  la curiosidad, la sociabilidad, y en definitiva todo cuanto sirva de estímulo para mejorar la convivencia, el aprendizaje y la relación entre las personas, cualesquiera sea su edad, para que reviertan a la sociedad  sus conocimientos y destrezas en forma de innovaciones que generen nuevas propuestas culturales o de otro tipo. 

Proponemos que se estudie como música, y que se  enseñe en todos las asignaturas en las que se impartan conocimientos musicales. En los conservatorios tanto superiores, como secundarios. En las escuelas e Institutos desde edades tempranas, así como en el resto de servicios culturales de las diversas Instituciones sean municipales o regionales.

Estos conocimientos deben impartirse desde el rigor que la música exige, pero huyendo de los métodos de los que se tiene certeza de su poca idoneidad. No podemos imponer la enseñanza del solfeo como primera introducción, el solfeo vendrá cuando sea necesario, pero sí podemos enseñar las palmas, los acompañamientos, el acomodo de las letras a Situaciones relacionadas con los alumnos, la composición sencilla de unos ritmos que los alumnos tomen como suyo. 

Con las nuevas tecnologías se tiene un instrumento que se adecua muy bien a los nuevos enfoques que la pedagogía está desarrollando con el fin de superar los aspectos anacrónicos que se han detectado en el sistema educativo no sólo español, sino mundial.

Estudiar a fondo la historia, los orígenes de esta música y arte popular nos deparará abundantes sorpresas y nuevos conocimientos, su sociología y antropología nos colocará transversalmente en el trasfondo de los otros saberes generales necesarios en la formación de los alumnos. Por eso deben cuidarse todos los aspectos que aborden   el flamenco, como patrimonio no sólo musical sino histórico de modo que provoquen una  hibridación transcultural en el aprendizaje continuo que a lo largo del tiempo cada individuo debe acometer.

Para que no nos confundamos, en su tratamiento  debemos conocer las claves culturales de las que partió y se gestó. La música tiene como fin  emocionar, transmitir sentimientos, emociones, estados de ánimo…Todo ello es capaz de aportarlo el flamenco.

Entre el tradicionalismo y la comercialidad, el flamenco necesita ampliar su camino, pasando de la improvisación romántica al estudio detenido, como cualquier otra música que se respete, esto lo habilitará  para un mayor desarrollo musical, garantizará su pervivencia en el tiempo y su entendimiento y expansión más allá de nuestras fronteras.

Por todo esto proponemos su incorporación a las asignaturas musicales del curriculum escolar desde primaria a secundaria.

Su introducción como materia  de estudio en los Conservatorios de la comunidad, no solo, como se hace actualmente,  la danza flamenca o la guitarra, sino el cante por excelencia, la enseñanza de la interpretación a viva voz de este arte. Y la programación de talleres, cursos de iniciación etc. en las instituciones de ámbito local, comarcal y regional.

Proponemos la creación de un observatorio del flamenco, en el que podrían refundirse las asociaciones hasta ahora existentes dispersas y faltas de un elemento motivador común en el que coordinar ideas, proyectos y planes curriculares para su adecuación a los planes de estudio. Este observatorio  tendría como una de sus prioridades inmediatas la investigación histórica, sociológica, antropológica  y musicología. Y la elaboración de un PROGRAMA adecuado al medio para la enseñanza de esta música tal como se hace en diferentes estados del mundo con su música peculiar o específica, sea el jazz de Nueva Orleans o la música aborigen de Australia, por ejemplo.   

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