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Fernando Barros Lirola de gira por Nuevo México

Fernando Barros Lirola de gira por Nuevo México

Barros Lirola abrió el espectáculo con una canción dedicada a la trilla que arrancó aplausos a la audiencia.

Más tarde, acompañado por la guitarra de Morillas, cantó unos versos que comienzan así:

“El día que tú naciste,

grandes señales había:

el mar estaba sereno,

la luna estaba crecía.”

Luego Río Fernández y Martínez-Mas Arenas danzaron a los acordes de la guitarra y el ritmo del cante, mientras marcaban el compás con el alegre y saladísimo repiqueteo de las castañuelas. Fue una verdadera fiesta española en Taos.

“Justo mientras estaba en Old Martina’s Hall, unos minutos antes de iniciar el show, recibí la noticia de que me habían nombrado miembro del Consejo Internacional de la Danza, una organización cultural de la UNESCO con sede en París,” dijo Barros Lirola. “Fue una sorpresa maravillosa.”

Un encuentro providencial en el teatro

Catalina Río conoció a Barros Lirola y a Morillas cuando visitó España en marzo pasado y los vio actuar en el teatro Caja Granada, uno de los más grandes y famosos de Andalucía.

“Me quedé tan impresionada que decidí invitarlos a Nuevo México,” dijo. “Sentí una gran admiración por su arte y pensé que sería fantástico que lo pudiéramos disfrutar aquí en mi tierra.”

España en el corazón de Nuevo México

Barros Lirola y Morillas llegaron a Santa Fe en junio. Desde entonces han estado haciendo representaciones en Teatro Paraguas, donde llevaron a las tablas el espectáculo “Los Caminos Del Cante: Al Encuentro de Antonio Machado,” que combina versos, música y baile, así como en La Fontana, el nuevo tablao de Río.

También están trabajando en estrecha colaboración con el Instituto Cervantes para enseñar talleres de flamenco en Albuquerque, Española y otras ciudades del norte de Nuevo México. Planean además viajar a Colorado, pues su intención es llevar su arte a la mayor cantidad de personas que les sea posible.

Para Río, bailar con ellos ha sido una magnífica experiencia artística y educativa.

“Me siento muy contenta de que estén compartiendo sus conocimientos y su pasión por el flamenco con nosotros,” dice.

Por su parte, Barros Lirola confiesa estar encantado con la acogida que ha tenido en Nuevo México y el interés que existe aquí por el género flamenco. Dice sentirse “como en casa” por la amabilidad de la gente y por el parecido de la geografía montañosa de Nuevo México con su región natal.

“Me recuerda mucho a Granada, que también tiene sierras cubiertas de nieve,” dijo. “Las dos zonas sufrieron el mismo proceso geológico y tienen una composición tectónica muy similar.”

Apellidos familiares

Algo que Barros y Morillas han notado en Santa Fe es la gran cantidad de apellidos españoles idénticos a los de su región natal.

“He visto calles llamadas Maldonado y Peralta, que son dos apellidos muy comunes en Motril, el pueblo de la costa granadina donde nací,” dice Barros. “Eso me recuerda que todos tenemos las mismas raíces. Por eso les digo a los nuevo mexicanos que el flamenco les pertenece a ellos también.”

Ni un pájaro ni un nativo de Flandes

Refiere Barros que en muchas ciudades, cuando está a punto de comenzar el show, le pregunta a la audiencia si saben lo que significa “el flamenco.”

Siempre hay alguien que se confunde, porque en español se usa la misma palabra para nombrar al pájaro y a un nativo de Flandes. Muchas veces se ve precisado a explicar el significado para los asistentes que sólo hablan “un poquito” de español.

Pero en Nuevo México no ha necesitado hacer semejante aclaración, me cuenta con alivio.

“Aquí existe una gran tradición y un interés sincero y entusiasta por el flamenco,” dice.

Flamenco en las aulas

Barros ha enseñado música en la Universidad de Granada así como talleres de flamenco por toda Andalucía. En un apasionado de la enseñanza y ha desarrollado un método de estudio que combina la teoría y la práctica.

Este método está explicado en el libro de texto Flamenco en las aulas.

“Es importante que la gente entienda que no se puede enseñar flamenco como se enseña matemática o física,” dice. “Mi método se basa en la emoción, en sentir el ritmo, no en la repetición.”

El libro se encuentra ahora en proceso de traducción al inglés y pronto estará disponible en las librerías y en Amazon.

“Por otro lado, les digo a mis alumnos que no bailen como si estuvieran haciendo ejercicios, sino que disfruten la música,” dice Barros.

Uno de sus alumnos es Jonathan Morillas, que tiene veintidós años y lleva ocho estudiando con Barros. Morillas es también estudiante del Conservatorio Superior de Córdova, uno de los más prestigiosos de Andalucía.

“Es por esa razón que regresamos en septiembre, pues Jonathan tiene que comenzar las clases,” dice Barros. “Pero nos llevaremos un magnífico recuerdo de Nuevo México. Mientras tanto, los invitamos a que nos vayan a ver a Old Martina’s Hall el miércoles 3 de septiembre y a Taos Inn el viernes 5 por la noche, que será nuestra despedida. Los esperamos.”

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