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Juan de Dios Cebrián inaugura una muestra de Gustavo Torner

El concejal de Cultura, Juan de Dios Cebrián, ha inaugurado horas atrás una nueva exposición en las salas de la Casa Condesa de Torre-Isabel. En esta ocasión, se trata de una muestra pictórica del artista conquense Gustavo Torner, que pemanecerá abierta al público hasta el próximo 31 de diciembre. En este sentido, la obra que se expone de este pintor consiste en el reflejo de la escenografía del drama lírico en dos actos y cuatro cuadros, ‘La vida breve’, estrenada en el Teatro de la ópera de Niza el 11 de abril de 1913, y representada el 24 de marzo de 1996 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, contando con la música de Manuel de Falla y con el libreto de Carlos Fenández-Shaw.

Según el edil socialista, esta muestra viene a cerrar el ciclo de exposiciones del presente año, “puesto que será la última que albergue este edificio”, precisa Cebrián, quien ha ensalzado la figura del pintor, de más de setenta años de edad, resaltando su uso minimalista de las formas y de los colores, y su pasión por la música y otras disciplinas artísticas.

A continuación, se emprende un breve comentario sobre la biografía de Torner. Pintor y escultor español. Trabaja como Ingeniero Técnico Forestal hasta 1965, año en el que decide dedicarse plenamente a la pintura. De formación autodidacta, en 1941 realiza láminas de botánica para Flora Forestal de España, donde ya muestra sus extraordinarias dotes como dibujante. Después de vivir unos años en Teruel se traslada a Cuenca en 1951. En 1956 conoce al pintor Fernando Zóbel, al que desde entonces le unirá una profunda amistad. Entre 1963 y 1966, junto al también pintor Gerardo Rueda, colabora en la formación e instalación del Museo de Arte Abstracto Español creado por Zóbel. Una especial sensibilidad hacia la naturaleza aparece en una serie de fotografías de fragmentos de cortezas de árbol, rocas, musgos, hojas, etc, que realiza en 1955.

Desde estos años su obra se adentra en la abstracción con una serie de paisajes de texturas densas que hacia 1958 se convierten en composiciones divididas horizontalmente en dos partes, en las que juega con diferentes texturas y materiales (rugoso - liso, placas metálicas,...), llenas de evocaciones al paisaje y a la naturaleza conquense. Difícil de encasillar en una sola disciplina, Torner también trabaja la escultura monumental, que realiza generalmente por encargo y para lugares concretos.

Con el paso de los años su pintura evoluciona hacia una abstracción constructivista. Su actividad como pintor y escultor la compagina con la realización de escenografías y figurines de teatro y ópera, el diseño de exposiciones para la Fundación Juan March y la reestructuración de las nuevas salas del Museo del Prado.

En Cuenca colabora en 1977 con el equipo que prepara el Plan General de Urbanismo de la ciudad y participa en el diseño de las nuevas vidrieras de la catedral que se instalan en 1991. En 1987 el gobierno español le concede la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y en 1992 es nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

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