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Toxicología da opciones de defensa al detenido por el crimen de Vélez de Benaudalla

El fallecimiento de Beatriz Ordóñez, la mujer asturiana de 38 años vecina de Híjar cuyo cadáver fue hallado el pasado mes de octubre en un canal de Vélez de Benaudalla con una importante fractura de cráneo, pudo producirse por ahogamiento en el agua. A esta conclusión llega un informe del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, que ha analizado diversas muestras del cadáver, entre ellas fragmentos de los pulmones, donde se han encontrado elementos del agua del canal donde apareció el cuerpo.

En concreto el informe habla del hallazgo en los órganos de "numerosas diatomeas" (algas unicelulares, que viven en el mar, en el agua dulce o en la tierra húmeda), las cuales estaban también presentes en las muestras de agua tomadas en el canal de Vélez que igualmente fueron remitidas a los laboratorios de Toxicología. "Estos hallazgos son sugestivos de que la muerte haya sido producida por sumersión", señala el documento, que fue emitido en diciembre y notificado en enero a las partes por el órgano de Santa Fe con competencias en violencia de género que instruye la causa, el Juzgado de Instrucción número 2 del municipio.

Por la muerte de Beatriz Ordónez fue detenido, encausado y encarcelado Miguel H., un asturiano también vecino de Híjar con quien supuestamente la víctima mantenía una relación amorosa, un extremo que él, que está casado y tiene un hijo, siempre ha negado, al igual que la autoría de su muerte.

Ahora, el informe de Toxicología abre nuevas vías de defensa para el letrado del imputado, Pablo Acosta, quien ha basado en las conclusiones de dicho documento el último recurso que ha interpuesto ante la Audiencia para pedir de nuevo la libertad provisional para su cliente.

A su juicio, el informe viene a confirmar la versión que su defendido siempre ha sostenido: que Beatriz se suicidó. Para Acosta, del informe se desprende que la mujer "se arrojó con vida al agua, golpeándose la cabeza al caer al repartidor de Cañizares".

Cabe recordar en este punto, que si el Juzgado de Santa Fe mantiene la situación de prisión provisional del imputado, fue porque la autopsia determinó que la fractura de cráneo que presentaba el cadáver se produjo por un golpe con un objeto contundente tipo martillo. El informe establece asimismo que un pequeño porcentaje de "etanol" en la sangre de la víctima, lo que revela que Betariz consumió alguna bebida alcohólica antes de perecer. Además, el análisis de un mechón de cabello de la asturiana ha determinado la existencia de "compuestos cannabicos", lo que pone de manifiesto que la mujer había consumido cannabis en fechas anteriores a su muerte.

Ambas circunstancias también son reseñadas por la defensa en su recurso, en el que plantea que el día de los hechos la mujer pudo tener afectadas sus facultades volitivas e intelectivas.

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