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Cuatro años de prisión por falsificar una firma de otro

Cuatro años de prisión por falsificar una firma de otro

La Audiencia provincial de Granada ha condenado a cuatro años de cárcel y a pagar una multa de 1.560 euros a un hombre, identificado como J.A.Q.S., por falsificar la firma de otro, cuyos datos bancarios conocía, y librar dos letras de cambio por valor de 21.000 euros cada una, por un delito de falsedad en documento mercantil en relación de medio con otro continuado de estafa.

Según la sentencia, a la que tuvo acceso hoy Europa Press, el condenado tendrá que indemnizar también a la víctima en 21.396 euros, valor de una de las letras que finalmente no le fue devuelta y le estafó el acusado. J.J.B.B. es absuelto de los delitos por los que se le acusaban puesto que no conocía la intención de obtener ilícitamente beneficio.

Se considera probado que el condenado J.A.Q.S., conocedor de los datos bancarios de la víctima, y a fin de obtener beneficio económico, elaboró con fecha 26 de diciembre de 2001 dos letras de cambio y vencimiento a 10 de marzo y 10 de abril de 2002 por importe de algo más de 21.000 euros cada una.

En ellas figuraba como librador, la víctima como librador aceptante y el también acusado J.J.B.B. como tomador. Como domicilio de pago consignó una cuenta que tenía la víctima en una oficina de Motril.

El ahora acusado no sólo "simuló" la firma de quien hizo aparecer como librado, sino que además elaboró un sello de diseño triangular o piramidal que plasmó junto a la firma con la mención comercial 'Construcciones Felipe Molina Motril' para darle a las letras una mayor verosimilitud.

Elaboradas así las referidas letras de cambio se las entregó al también acusado J.J.B.B. en pago o cuenta del débito que mantenía con el mismo como consecuencia de diversos suministros de madera. J.J.B.B. desconociendo la falsedad de los títulos  los negoció con una entidad granadina y obtuvo descuento.

Al recibir la primera de dichas letras, la víctima pudo devolverla haciendo protesta de su falsedad, lo que determinó que J.J.B.B. se pusiera al habla con el mismo, le remitiera vía fax copia de las dos letras negociadas y conociera entonces la falsedad de los títulos.

En una reunión entre todos ellos, el ahora condenado reconoció la falsificación de las letras y se comprometió a hacer frente al pago, a cambio de lo cual el que fuera también acusado no ejercería acciones judiciales en su contra.

Puesto que no se realizó el pago de una de ellas ni se reclamó a la caja, la letra fue cargada a la víctima y pese a asumir el condenado que abonaría el importe, éste no se ha llegado a hacer efectivo, según la resolución judicial.

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