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Manuel Escañuela Rodríguez publica "Memorias de un pasado no muy lejano"

Manuel Escañuela Rodríguez publica "Memorias de un pasado no muy lejano"

Motril@Digital. "Memorias de un pasado no muy lejano" es el título genérico del libro que verá la luz el próximo día 22 a las 6 de la tarde en el Centro de Educación de Adultos de la Plaza de la Libertad. Un agricultor afincado en Motril y alumno del Centro Juan Rodríguez Pintor. A sus 71 años de edad ha decidido escribir sus memorias que recopila en casi medio millar de páginas. Parte de las mismas las reproduce para Motril@Digital.

"Manuel escañuela Rodríguez, nace en la Gorgoracha el 28 de Octubre de 1943, hijo de Antonio y de Carmen, es el mayor de cuatro hermanos. Cuando no había escuela, sus padres le llevaban al campo. Era transportado en el serón de una mula que poseía su padre. También le mandaba por las tardes a llevarle fruta al tío Andrés. Aquellos años difíciles, donde no había recursos para comprar juguetes, era la imaginación y el arte de hacerlos el mismo. Otras veces se iba con un pequeño, que el padre tenía un rebaño de ovejas. El cortijo rodeado de chumberas, donde habitaban las gallinas, casi silvestres, que ocultaban los huevos y después salían las bandadas de polluelos. 

La Caja postal de ahorros le hace una libreta el día 27 de agosto del año 1946, con un saldo de dos pesetas, cedidas por esta entidad bancaria. El 27 de febrero del año 1952, por ser un buen mutualista, el Instituto Nacional de Previsión, le concede un premio de 25 pesetas, diploma y un estupendo libro “Miranda a Lontananza”.Su Maestro estaba orgulloso de tener una Mutualidad escolar en esta cortijada de la Gorgoracha. Tenían en la casa una cabra llamada “Cascosa”, que daba leche para toda la familia.

En octubre se celebraba la feria del ganado en Motril, él bajaba con su padre a comprar un cerdito de aquellos que amamantaban sus madres debajo del puente el Toledano, donde estaba la feria en este tiempo.

"En el año 1957, con la edad de catorce años, empieza a trabajar por cuenta ajena, con un salario de veintitrés pesetas diarias. Algunas veces se quedaba observando las vagonetas del cable, que circulaban lentamente, casi si ruido y desaparecían por el horizonte". 

Con diecisiete años se compró una bicicleta Orbea de segunda mano, que le costó novecientas pesetas, esta era de un amigo que se había marchado a Barcelona. La despoblación de los campos le obligó a trabajar en Motril, en un cortijo de Felix Prieto en las tasquivas de pueblo nuevo, fecha en la que estaban construyendo las casas y la iglesia. Al año siguiente entra a trabajar en la fábrica del Pilar, de ayudante en las máquinas del vacío…"

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