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LA COLUMNA A LA IZQUIERDA por Francisco Pérez Terrón

LA COLUMNA A LA IZQUIERDA  por Francisco Pérez Terrón

POR LA REPÚBLICA

Por segunda vez, el Estado de Derecho en España tiene la oportunidad de cumplir honradamente con su pueblo,. La primera, hace 34 años, fue tramposa, ya lo sabemos 

Durante la transición, tan interesadamente ponderada,  no se pudo plantear la cuestión básica  de la forma del estado en términos precisos: monarquía o república, que hubiera sido lo lógico. La legalidad era entonces. de la República  y seguirá siendo hasta que los pueblos de España, debidamente informados y en libertad, decidan en referéndum específico, que desean otra forma de Estado.

La  Dictadura había decidido ya, a su manera, que España sería monárquica.  Luego nos la colaron en un párrafo de la Constitución, dándola por aceptada; algo así como las leyes de acompañamiento que se adjuntan a los presupuestos, como de tapadillo, camuflada entre otras pomposas declaraciones

  Pero una cosa tan fundamental, que había provocado tantos enfrentamientos, merecía un referéndum explícito. No convocarlo entonces fue una torpeza mayúscula, que demuestra la torpeza, casi la estupidez, de los poderes monárquicos que disponían de la “herencia” franquista y  manejaban el cotarro. Lo hubieran ganado, porque en aquel tiempo, nosotros, los pobres partidarios de “la ruptura” éramos muchos, pero éramos minoría

¿Qué piensan de la República los jóvenes españoles? ¿Qué les han enseñado en las escuelas e institutos? ¿A qué conclusiones han llegado? 

La 2ª República Española no murió el 1 de Abril de 1939, por muchos “partes de victoria” que lanzaran los usurpadores de la soberanía popular. La Republica española fue sencillamente secuestrada por los sicarios de una mafia que representaba la casta reaccionaria; la misma que había mantenido a España en el oscurantismo y el atraso, durante siglos.

La República española sigue secuestrada. Eso es lo más doloroso después de 85 años. El crimen de su secuestro no se ha resuelto todavía, pese a quien pese,  y estará pendiente, sin límite de tiempo, hasta que los pueblos de España lo decidan, explícitamente, con su voto, tras una campaña de información sin presiones ni chantajes. 

“La República es la herencia histórica corregida por la razón”     ¡Que bonito concepto! Estas palabras las escribió D. Manuel Azaña  siete años antes de llegar al poder; y en ellas está el núcleo de su pensamiento, al que fue fiel hasta el fin de sus días, en el exilio, cuando ya,   la mafia golpista y la barbarie, habían desterrado de este país, cualquier racionalidad.

Si, “La República es la herencia histórica corregida por la razón”.  Azaña era un español patriota, que no renegaba de ninguna herencia, pero era un patriota inteligente que sabía que toda herencia puede ser corregida por la razón.  Azaña toca siempre en carne viva;   y lo que quiere despertar en los ciudadanos es la contemplación de una Cultura, con mayúscula, la española, revisada desde la razón y la inteligencia.    Comparemos la postura intelectual de Azaña con aquella otra de “! Viva la muerte y muera la inteligencia !” que gritó Millán Astray, uno de los sicarios de la mafia golpista.  Azaña ofrecía un nuevo pacto para articular lo español con la aplicación de la razón a la política,   (cosa que se hace muy poco en nuestro país)  Efectivamente, si aplicamos la razón a la política obtendremos a la Democracia.

El concepto república ha pretendido siempre intelectualizar la política.  Ya  Platón  dice textualmente: “La moral y la política son inseparables.”

 La República, contrapuesta a la Monarquía,  es el elemento fundamental,  en las revoluciones de EE. UU. y de Francia. En ambas, el criterio de “consenso popular” y “derechos del hombre” significan sus más valiosas aportaciones a la historia de la humanidad.

La monarquía por el contrario se sustenta en un privilegio, el de la herencia dinástica,  en contradicción con la igualdad y la justicia.  La Monarquía es, por definición, un privilegio, para sostenerse privilegia a los que la apoyan y los privilegiados defienden sus privilegios sosteniendo la Monarquía. Así se cierra el círculo.   Este es  el germen de todo lo absurdo, de todo lo amoral y  antidemocrático del sistema monárquico, incluida la Monarquía Parlamentaria.

Tuñón de Lara escribe en su Historia de España: “En lo concreto, la actividad política tradicional  de la monarquía durante los últimos siglos,  dio como resultado  un  Estado y una sociedad débiles, poco integrados en su conjunto y en medio de una total degradación,  que se evidencian en  los acuerdos de París de 1898 que establecen la pérdida para España de Cuba y Filipinas”. El resultado de tanta ineficacia es el de una “España invertebrada”,  utilizando ahora el término afortunado que acuñó Ortega y Gasset, y que tiene su expresión en 1917 con la dictadura de Primo de Rivera, tras los intentos esperanzadores de la 1ª República, y se vuelve a expresar  con   la sublevación de 1936, contra la República y la legalidad democrática, seguida por la guerra civil y la dictadura de Franco,  tras los mismos síntomas  esperanzadores de la 2ª República.  Esa es la España invertebrada que se bambolea.

Por higiene mental, conviene saber cómo pasaron las cosas en nuestra España. Las dos Repúblicas se establecen en términos de paz y por una voluntad expresada democráticamente; y las dos, son derrocadas en favor de la monarquía, por sendos golpes de estado, militares y violentos.

La  1ª República nace en las cortes por 258 votos a favor y 32 en contra y muere bajo los cascos del caballo del general  Pavía que asaltó el parlamento. La 2ª República nace en las urnas por mayoría popular el 12 de Abril de 1931 y muere por la sublevación de un traidor y perjuro general Franco, después de la más cruenta guerra civil  que ha vivido España.

Pongamos algunos ejemplos comparativos: Una de las primeras medidas aprobadas por el gobierno de la 1ª República fue la abolición de la pena de muerte. El presidente Nicolás Salmerón, acosado por la presión de los diputados de la derecha, que exigían su restablecimiento,  dimitió de su cargo. Eso es coherencia republicana.

En Mayo de 1921 se había depuesto ya la 1ª República a golpe de sable, y se había restablecido la monarquía, por la gracia de Dios. El Rey proclamó, sin rubor, su intención de solucionar los problemas de la nación “con la Constitución o sin ella”.

La manera de hacer de la Monarquía, “con la Constitución o sin ella” no le sirvió de mucho a aquel Rey, porque en abril de 1931 el pueblo español votó por la República y los representantes republicanos, elegidos, empezaron a actuar.

Manuel Azaña proclama: “No se gobierna con la fuerza sino con la razón” “La República tiene que ser una escuela de civilidad moral y de abnegación pública, es decir de civismo”  ¿Se parecen en algo estas declaraciones a la mentalidad imperante hoy día?  Azaña prosigue: “Si la República no viene a adelantar la civilización en España ¿para qué la queremos?”

Mientras tanto, la derecha española tomaba posiciones. En las Cortes Constituyentes, los grupos que representaban a la Asociación de Grandes Propietarios Agrarios, aliados con las clases económicamente dominantes y sobre todo con la oligarquía, decidieron defender sus intereses (digo bien sus intereses, los intereses de los propietarios agrarios y la oligarquía) pero ¿bajo que lema lanzaron su campaña? “en defensa de la religión” y “en defensa de la unidad de la patria” ¿No os suena a algo muy actual? Parece que lo estamos viviendo cada día.

El 1 de Mayo, quince días después de la proclamación republicana, el Cardenal Primado Pedro Segura publica una pastoral haciendo apología de la monarquía y de su unión con la Iglesia. ¡no faltaba más!  Al mismo tiempo, pero en riguroso secreto, este Cardenal había pedido un informe al conocido letrado monárquico Martín Lázaro sobre la manera de vender, ocultar o sacar  de España los bienes y valores de la Iglesia. He aquí un ejemplo de como entienden el patriotismo ciertos prelados.  Este mismo cardenal Segura era el que, años mas tarde, bendecía los cañones que los golpistas empleaban contra su pueblo. Los que no vivieron aquellos tiempos, deben saber que no estoy empleando una metáfora. El Cardenal, armado de hisopo, roció con agua bendita los cañones que sembraban la muerte.

   Pero el Gobierno y los diputados republicanos no perdían el tiempo. El 20 de abril se prohibían momentáneamente  los desahucios de campesinos arrendatarios; el 7 de mayo, por el decreto de “laboreo forzoso”, se obligaba a los terratenientes a cultivar sus tierras; y en julio de 1931 se promulgaba el decreto que establecía la jornada de 8 horas,  en todas las actividades laborales. Los campesinos, los trabajadores y cualquiera que se considere un hombre de bien, cualquier español de esta época o de otra,  deberíamos pensar si aquellos hombres merecen nuestro recuerdo y nuestro respeto.

  Por su parte el ministro de educación Marcelino Domingo tomaba en sus manos otra de las grandes preocupaciones republicanas: en junio se decreta la creación de 7.000 plazas de maestros a formar mediante cursillos intensivos. Entre 1932 y 33 se ponen en funcionamiento 6.570 nuevas escuelas, y el presupuesto para sueldo de los maestros pasa de 5.8 millones a 38.2; lo que significó, aún contando con el enorme incremento de la plantilla, un promedio de aumento, para cada enseñante, del 50%  Fue entonces cuando se acabaron los salarios de hambre para los maestros

Yo aprendí historia en las escuelas franquistas.  Algunos años después, leyendo actas de los debates del parlamento republicano, comprendí  el secuestro de la verdad y la ignominia a la que habíamos sido sometidos los jóvenes de entonces. Me temo, que lo que ahora se aprende, no sea mucho mejor.

              En todo caso, compañeros, camaradas, yo creo en los milagros (milagros laicos, se entiende) Algo que parecía imposible,   yo pensaba que me moriría sin verla;  y sin embargo, ya  podemos conducir hasta Granada por autovía. Todo llega. Si estos jóvenes de hoy, apaleados por esta reestructuración del Capitalismo, que llaman crisis,  perciben que todo lo que se les ofrece está podrido y buscan otros caminos, ¿Por qué no damos paso a la esperanza y nos creemos  que, dentro de poco,  podremos ir,  ¡ jubilosamente !, a votar por la 3ª República? 

Motril, 14 de Abril de 1912, celebrando el recuerdo de la República en la sede local de Izquierda Unida. 

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