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LA COLUMNA A LA IZQUIERDA por Francisco Pérez Terrón

LA COLUMNA A LA IZQUIERDA por Francisco Pérez Terrón

Palabras “comodín” 

Tengo años suficientes para haber conocido y padecido la época en que la palabra comodín era “comunismo”.  La acusación de comunista no necesitaba más explicaciones; el término había adquirido, por si mismo, la suficiente carga de rechazo para que sirviera de argumento para firmar una pena de muerte o, más frecuentemente, atribuirle el origen y causa de todos los males.

Luego pasó de moda, y fue sustituida por el “terrorismo”; otro comodín que todavía perdura y que sirve para lo mismo. En la sociedad occidental donde vivimos es donde se han empleado con más profusión y con más saña estos dos términos como blanco de todos los ataques. Parece que el rojo de la ideología y el rojo de la sangre incitan la embestida de los poderosos, como le ocurre al toro con el rojo de la muleta. 

No pretendo hacer ningún tipo de comparación pero sí, poner sobre la mesa muchas otras actividades que merecen estar presentes, con prioridad, en nuestras preocupaciones. 

La prensa de todo el mundo está indignada con la noticia que nos llegó de Méjico, sobre la desaparición de esos pobres 43 chicos, estudiantes de magisterio, que nada tenían que ver con esa fingida guerra contra el narcotráfico. Nunca he sabido que  a ninguna víctima de terroristas, le sacaran los ojos o la despellejaran, como parece que ha ocurrido en este caso. Durante los dos últimos años han desaparecido en Méjico 9.633 personas.

No me parece que, entre todos los terroristas del mundo, hayan matado a tanta gente en tan poco tiempo. Y esto ocurre a unos cuantos kilómetros de la frontera con EE. UU.  Pero a los norteamericanos no les debe parecer relevante esta hecatombe sobrecogedora, que ha conmovido e indignado a medio mundo.  Para ellos, estos narcotraficantes bien armados, que les compran sus armas, para asesinar a jóvenes que no sabían lo que les estaba pasando, en un país amigo y vecino, eso, no es relevante. La ponderada lucha contra el narcotráfico se reduce a media docena de declaraciones enfáticas.  Prefieren emplear sus grandes medios económicos y militares en participar o apoyar otras guerras, aunque sean en sus antípodas, si en ellas se cuestiona la ideología política del capital y, consecuentemente, sus intereses económicos, como Estado capitalista. 

Ahora, momentáneamente, está ganando terreno la palabra corrupción, pero no se preocupen los corruptos porque su repugnante conducta no atañe a los intereses del Capital, y terminarán tapándola y olvidándola.  Nadie comenta que cada defraudación fiscal, lo que realmente significa es una cama menos en el hospital más próximo o un maestro menos en la escuela de nuestros hijos. Esa cama menos, puede convertirse en causa de muerte para un compatriota que no ha podido ser atendido; y no hablemos de las consecuencias que puede tener, a medio plazo, la falta de un maestro, para los hijos de nuestros vecinos. Así es como se tiene que ver el delito de corrupción; estudiando las posibles consecuencias de sus robos, en la sociedad que les circunda. Visto así, esos corruptos se convierten en ladrones y asesinos; pero a veces parece que se les considera simplemente listillos. 

Va siendo hora de que las palabras “comodín” sean otras. 

Francisco Pérez Terrón (Periodista)

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