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INFORME: Programa del tabaquismo del Centro Provincial de Drogodependencias

INFORME: Programa del tabaquismo del Centro Provincial de Drogodependencias Desde un punto de vista social y cultural, el consumo de tabaco es considerado como el problema número uno de salud pública, ya que no hay ninguna otra medida que se pueda tomar para mejorar la salud y el bienestar social del conjunto de la población que consiguiendo que los fumadores dejen de fumar.

El tabaco ha sido, durante mucho tiempo, un hecho aceptado e integrado en nuestra sociedad sin que suscitase ningún conflicto. Su problemática no desbordaba la esfera individual. El ser un hábito compartido por muchos millones de ciudadanos le ha permitido gozar de una gran tolerancia.

Sin embargo, desde hace más de una década, el mayor conocimiento de los efectos altamente nocivos que el tabaco tiene sobre la salud, el aumento de los costes sanitarios que provoca, ha ido creando unas condiciones objetivas favorables, para una reducción del uso del tabaco y una mayor sensibilización social que va a permitir el desarrollo de programas de tratamiento del tabaquismo.

Fumar es una conducta adictiva que produce dependencia, tolerancia y síntomas de abstinencia. La Organización Mundial de la Salud ha definido el tabaquismo como una epidemia. Fumar cigarrillos produce al año la muerte prematura de 50.000 fumadores en España y más de 500.000 en Europa, lo que representa más del 16% de las defunciones de mayores de 35 años. De ellos un 1% son fumadores pasivos, según los datos del Ministerio de Sanidad.

En el mundo se calcula que mueren anualmente 3 millones de personas por fumar cigarrillos. Tan abultadas cifras indican claramente la necesidad de tomar conciencia y, al mismo tiempo, medidas para controlar y, de ser posible, erradicar la “epidemia” del tabaquismo.

En el estudio llevado a cabo por EDIS y promovido por el Comisionado para Droga de la Junta de Andalucía, se constató como el tabaco y el alcohol siguen siendo las dos sustancias con un consumo más amplio. Es necesaria una actuación dirigida a prevenir la escalada del hábito, especialmente en las mujeres y adolescentes.

En el mundo laboral, un 48,3 % de los trabajadores fumaban a diario, siendo la cantidad fumada al día de 18’04 cigarrillos.

Por otra parte, algo más de la mitad de los que fuman indican que quisieran dejar de hacerlo, habiéndolo intentado un 46,8 % con una media de casi cuatro veces por persona.

La Diputación de Granada, ante la problemática que genera el tabaquismo y sus repercusiones en el ámbito laboral y social, en general, oferta al colectivo de fumadores de la provincia, un programa integrado de tratamiento del tabaquismo, en el cual, aquellos fumadores que expresen su deseo de dejar de fumar o hayan tenido algún intento de abstinencia, con gran dificultad para mantenerla, puedan disponer de un recurso terapéutico cualificado para conseguirlo.

Este programa está integrado en la cartera de servicios del Centro Provincial de Drogodependencias.

El tratamiento se desarrolla en 8 sesiones semanales. Siendo de una hora y media de duración cada sesión.

El programa que se aplica es de los llamados Psicológicos Multicomponentes porque incluye distintas técnicas de intervención terapéutica, adecuándolas a las fases por las que pasa un fumador en los programas especializados para dejar de fumar: a) Preparación para dejarlo; b) Abandono o desintoxicación del tabaco; c) Mantenimiento de la abstinencia y d) Prevención de recaídas.

La gran mayoría de los tratamientos que actualmente están evaluados son de base cognitivo-conductual y utilizan programas multicomponentes. La eficacia que se ha obtenido con estos programas multicomponentes ha oscilado, en los distintos estudios evaluados, entre el 58 % y el 85 % al final del tratamiento, y del 38 % al 54 % al año de seguimiento, con lo que su coste-efectividad, consigue ser posiblemente el más alto de los programas aplicados.

El tratamiento aborda los componentes fisiológicos, psicológicos y sociales de hábito de fumar. Es aplicable a todo tipo de fumador, con o sin patología física, psicológica o psiquiátrica; no tiene efectos secundarios y es fácil de seguir por el fumador, tanto por la racionalidad de sus componentes como por la coherencia interna en la introducción de los elementos del tratamiento en las diferentes sesiones.

El programa se desarrollará a través del grupo, con el fin de beneficiarse de la eficacia que la presión de grupo ejerce en los programa de autoayuda.

Los grupos estarán formados por 10 ó 12 personas, siendo éste el número más adecuado, según puede constatarse en la bibliografía especializada, si bien es necesario para ello contar con la ayuda y colaboración de un coterapeuta.

Los objetivos a conseguir con el tratamiento serían:
1.- Reducir el consumo de cigarrillos.
2.- Reducir el riesgo de consumir tabaco.
3.- Dejar de fumar no solo al final de tratamiento, sino a largo plazo.
4.- Adquirir técnicas para prevenir las recaídas.

El programa de tratamiento se estructuraría sobre la base de los siguientes contenidos:
1.- Evaluación de la situación, estadio de campo y grado de dependencia de cada uno de los asistentes.
2.- Autorregistros y representación gráfica del consumo.
3.- Información sobre el tabaco
4.- Técnicas para reducir gradualmente en nivel de nicotina y alquitrán.
5.- Técnicas de control de estímulos.
6.- Adquisición de habilidades, técnicas y actividades para no padecer el síndrome de abstinencia a nicotina con apoyo farmacológico, comprendiendo éste todas las terapias conocidas en la actualidad, si bien la más utilizada y con mejores resultados es la terapia con sustitutos de la nicotina parches, chicles o sprays.
7.- Feedback fisiológico del consumo de cigarrillos.
8,. Entrenamiento en estrategias de prevención de recaídas.

Hasta ahora, el nivel de satisfacción por parte de los usuarios es muy alto, ya que, al ser un método muy participativo, dinámico e interactivo, les permite ser los protagonistas de su evolución en el proceso terapéutico.

El porcentaje de usuarios que finaliza el tratamiento es de un 60 %, manteniéndose abstinentes al cabo de 6 meses un 35 %.

Han pasado por la Unidad de Tabaquismo desde su inicio, que tuvo lugar en 1999, más de 500 personas.

Ley de Prevención del Tabaquismo

Evitar que los menores se inicien en el hábito es el primer objetivo de la ley. El Ministerio de Sanidad recuerda que dos de diez estudiantes de entre 14 y 18 años fuma a diario. La edad media de inicio al hábito es de 13 años.

La Ley entrará en vigor el 1 de enero de 2006, excepto los aspectos relativos a publicidad y patrocinio, que comenzará a aplicarse el mismo día de su publicación en el BOE.

No se podrá consumir tabaco en los lugares de trabajo, salvo en zonas al aire libre. Tampoco en centros docentes o sanitarios ni en sitios cerrados donde se realicen actividades deportivas o espectáculos públicos. La prohibición se extiendo a lugares de atención al público (tiendas, oficinas), incluidas galerías y centros comerciales. Tampoco se podrá fumar en museos, centros culturales, bibliotecas o salas de conferencias.

En general, todos los lugares donde puedan entrar menores de edad deberán estar libres de humo. Se prohibirá fumar en áreas donde se elaboren, transforme, preparen o vendan alimentos y en cualquier espacio de uso público de menos de cinco metros cuadrados (ascensores, cabinas, etc). Tampoco se podrá fumar en ningún medio de transporte colectivo. La medida incluye trenes, metro, vuelos nacionales; la única excepción, son las cubiertas de los barcos y las plataformas al aire libre de los trenes.

En bares y restaurantes si la superficie es menor de a 100 metros cuadrados, el dueño podrá decidir si se fuma dentro o no y deberá indicarlo claramente en la puerta del establecimiento. En locales mayores, la zona de fumadores no podrá superar el 30% de la superficie.

Se podrán habilitar zonas de fumadores en hoteles, bares y restaurantes de más de 100 metros cuadrados, en salas de fiesta y casinos donde los menores no puedan entrar. Igualmente podrá haber áreas de fumadores en aeropuertos y estaciones. Las zonas tendrán que estar completamente separadas, bien señalizadas y contar con sistemas de ventilación.

Las infracciones se dividirán en tres categorías, leves, graves y muy graves. Las sanciones correspondientes a cada una de las categorías, serán entre 30 y 600 euros para las leves; de 601 a 10.000 euros para las infracciones graves, y de 10.000 a 600.000 euros para las muy graves.

La vigilancia del cumplimiento de la ley antitabaco será una tarea compartida, recayendo en las comunidades autónomas las funciones de control e inspección, de oficio o a instancia de parte: También les corresponderá instruir los expedientes sancionadores e imponer multas por consumo en lugares indebidos. Con todo, el primer responsable de la cumplir las normas sobre consumo será el fumador y, si no lo hace será el dueño o encargado del local quien deba velar por el cumplimiento de la prohibición. En el caso de menores, los padres deberán responder por ellos.
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